En este frío día; por mis ojos se coló un calor apasionado que salía de la nada, una nada tan caliente como lava, lava de un volcán jóven y desesperado con miedo de erupcionar por quemarse a sí mismo, miedo de que con el canoso tiempo, su invaluable lava se convierta en frías piedras grises, piedras que ya no podrán ser fundidas ni por la lava de otro volcán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario